Educación sin premios ni castigos

Los premios y castigos son una estrategia frecuente de padres y educadores para incentivar o desincentivar una conducta. Sin embargo, sistemas como Montessori , movimientos de disciplina positiva y expertos en educación como Alfie Kohn defienden que se puede educar sin castigos.

Estas son las principales razones para no usar premios y castigos a la hora de educar:

Premios

Disminuyen la motivación intrínseca

Se pasa de hacer algo por motivación intrínseca a hacerlo para obtener un premio.

Las investigaciones demuestran que hacia la mitad de primaria, esta motivación intrínseca empieza a disminuir drásticamente justo en el momento en el que entran en juego las notas.

Son contraproducentes

Las notas un efecto perjudicial en el pensamiento creativo, retención a largo plazo, interés en aprender, y preferencia por tareas desafiantes (Estudios aquí y aquí )

El uso de recompensas o consecuencias por parte de los padres para inducir a los niños a desempeñarse bien en la escuela tiene un efecto similarmente negativo sobre el gusto de aprender y, finalmente, en el desempeño.

La gente que espera recibir una recompensa por completar una tarea simplemente no la hace tan bien como quienes no esperan nada

En un estudio se presentó a niños pequeños una bebida no conocida llamada Kefir. A algunos solamente se les pidió que la bebieran; a otros se les halagó excesivamente por hacerlo; a un tercer grupo se les prometió regalos si bebían suficiente. Aquellos niños que recibieron ya sea la recompensa verbal o tangible consumieron más bebida que los otros niños, como se puede predecir. Pero una semana más tarde, estos niños la hallaron significativamente menos gustosa que anteriormente, mientras que los niños a los que no se les ofreció recompensa les gustó tanto o más que antes.

Los niños que están acostumbrados a recibir premios tienden a ser menos generosos que sus compañeros

Ya que están acostumbrados a actuar por recompensas externas cuando tienen la oportunidad de actuar correctamente por voluntad propia es menos probable que lo hagan. Puedes ver estudios que lo demuestran aquí y aquí.

Los estudiantes a los que se les incentiva a pensar con premios se vuelven menos inclinados a explorar ideas, pensar en forma creativa y tomar riesgos

Las personas a quienes se les ha ofrecido una recompensa generalmente escogen la tarea más fácil. En la ausencia de recompensas, por el contrario, los niños están inclinados a escoger las tareas que están justo dentro de su nivel de habilidad.

Provocan que los niños se acostumbren y no quieran trabajar sin ellos

Si la pregunta es ¿Motivan las recompensas a los estudiantes?, la respuesta es, Absolutamente: estas motivan a los estudiantes a obtener recompensas.

Por lo tanto, la pregunta que los educadores necesitan hacerse no es cuán motivados están sus estudiantes, si no cómo sus estudiantes están motivados.

Castigos

Provocan culpa, no responsabilidad

Si por cometer un error les castigamos, lo que provocamos en ellos es culpa, no provocamos responsabilidad que es realmente lo que deseamos.

Empeoran la relación

Generan miedo y ansiedad ante el posible castigo empeorando la relación entre padre/hijo, profesor/alumno, etc.

Funcionan a corto plazo

Sirven para modificar la conducta mientras el adulto esté presente para castigar pero una vez deja de estarlo la conducta previa al castigo vuelve a repetirse.

No educan

Enseñan a actuar de determinada manera por miedo a ser castigado en lugar de por haber interiorizádo las razones para no actuar de esa manera.

Proporciona un modelo del uso del poder en lugar de la razón

“el manejo de los programas de clase basados en recompensas y consecuencias deben ser evitados por cualquier educador que quiera que sus estudiantes tomen responsabilidad por sus propio comportamiento (y de los otros)- y por cualquier educador que coloque la internalización de valores positivos por encima de la obediencia ciega” Alfie Kohn

Alternativas

Potenciar que actúen según su deseo natural de descubrir cosas

Cuando el currículum es aburrido e inútil como en la mayoría de las escuelas es normal que no florezca la curiosidad innata del ser humano pero con un entorno estimulante y enriquecedor los niños aprenden sin necesidad de estímulo externo.

Es lo que ocurre en las escuelas democráticas donde no solo los premios y castigos son inexistentes sino que tampoco hay exámenes ni currículum obligatorio y los niños aprenden libremente por iniciativa propia.

Razonar

En lugar mediante la obediencia ciega y el miedo se puede razonar el por qué hacer o no se debe hacer algo.

Consecuencias naturales

Educar en libertad implica educar en responsabilidad. Para ello se puede:

1) Explicar las consecuencias naturales de una conducta. Ejemplo:

2) Dejar que se equivoquen y las experimenten por si mismos. Ejemplo:

Más info:

Motivar sin premios ni castigos. Alfie Kohn

Premios y castigos. Laura Mascaró

Sincastigos.com

Criar sin castigar. Conversación con Teresa García

Un pensamiento en “Educación sin premios ni castigos

  1. Pingback: Por qué el sistema educativo es un fracaso | Duarte falcó

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